El ayuno intermitente es un patrón de alimentación que alterna entre periodos de ayuno y periodos de alimentación regular. Se ha popularizado, no hace mucho tiempo, como una estrategia para perder peso rápidamente y mejorar la salud en general.
Si bien para las personas que desarrollan empleos de oficina o sedentarios, el ayuno intermitente puede ser una forma de mejorar la productividad y el bienestar general, es necesario contar con el apoyo de un nutricionista que ayude a encontrar el método que mejor se ajuste a las necesidades o posibilidades individuales.
Algunos beneficios:
Mayor productividad: El ayuno en el trabajo puede aumentar la productividad debido a un mayor enfoque y un impulso en el metabolismo.
- Mejor control del peso: El ayuno ayuda a disminuir tejido adiposo y puede hacer que te sientas más ligero, lo que ayuda a controlar el peso.
- Reducción del estrés y mejora del estado de ánimo: El ayuno puede mejorar el estado de ánimo y reducir los niveles de estrés, lo que conduce a un mejor compromiso y productividad en el trabajo.
- Sistema inmunológico reforzado: El ayuno se ha relacionado con la desintoxicación del cuerpo y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
Mejora la salud metabólica: El ayuno intermitente mejora las características metabólicas que son importantes para la salud del cerebro.
Riesgos y desventajas
Efectos secundarios: Puede causar mareos, náuseas, insomnio, dolor de cabeza, debilidad y cambios de humor.
- Pérdida de masa muscular: Algunas investigaciones han encontrado que los participantes en regímenes de ayuno intermitente han disminuido su porcentaje de masa muscular.
- Comer en exceso: Existe el riesgo de comer en exceso en las horas en que no se está ayunando.
- Incompatibilidad con ciertas patologías:
- Diabetes tipo 1 y 2
- Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
- Enfermedades cardiovasculares avanzadas
- Pacientes con arritmias, insuficiencia cardíaca o antecedentes de infarto deben evitarlo por el riesgo de desequilibrios electrolíticos (potasio, magnesio).
- Problemas hepáticos o renales crónicos
- Hipotensión arterial: El ayuno puede empeorar mareos y fatiga.
- Embarazo y lactancia: La restricción calórica compromete el desarrollo fetal y la producción de leche.
- Uso de medicamentos específicos: Inhibidores de SGLT2 (para diabetes) y fármacos con requerimientos alimentarios estrictos (ej. anticoagulantes o antiepilépticos).
Efectos negativos: Puede causar hambre, dolores de cabeza frecuentes, problemas de digestión, irritabilidad, cambios de humor, fatiga excesiva, mal aliento y patrones de sueño interrumpidos.
Cómo hacerlo bien en la oficina
Diseña tu horario de ayuno en torno a tus hábitos de trabajo: Experimenta para elegir un enfoque que se ajuste a tus hábitos de trabajo. Podes elegir que tus horas de ayuno coincidan con tus horas de sueño o con las laborales.
Evita comer por aburrimiento en el trabajo: Si tu actividad laboral es más ajetreada, evitaras aburrirte y por ende distraerte para querer comer.
Combina el ayuno en el trabajo con ejercicio: Aprovecha la hora del almuerzo para caminar o también puedes realizar pausas activas de 2’ a 5’ por cada hora u hora y media de trabajo.
Mantente hidratado: Bebe mucha agua durante todo el día, incluyendo las horas de ayuno (en las que puedes consumir infusiones y bebida no azucaradas).
El ayuno intermitente puede ser una herramienta útil para los empleados de oficina que buscan mejorar su salud y productividad. Sin embargo, es importante ser consciente de los riesgos y tomar medidas para minimizar los efectos secundarios negativos, para esto es esencial el monitoreo médico antes de iniciar el programa y el seguimiento permanente de un nutricionista par asi disfrutar de sus beneficios.
Redacción: Gisela