Cada día laboral es una nueva oportunidad para comenzar con claridad y terminar con calma, sin embargo, entre reuniones, correos y pendientes, muchas veces olvidamos cuidar algo esencial: nuestra mente. Incorporar pequeñas rutinas mentales al inicio y al final del día ayuda a trabajar con más enfoque, energía y equilibrio. No se trata de grandes cambios, sino de micro-hábitos que, con constancia, transforman la manera en que vivimos la jornada laboral.
Por eso, aquí te compartimos tres tips para incorporar en tu rutina al iniciar y finalizar tu día de trabajo:
Rutinas para iniciar la jornada
1) Evitá comenzar el día lanzándote automáticamente al correo.

2) Recordá que cuerpo y mente parten del mismo punto: un buen arranque requiere energía física.


3) Antes de comenzar a trabajar, definí tu intención del día.
Preguntate:
¿Qué intención traigo hoy?
¿Cuál es la acción que, si la hago, hará que el día se sienta bien?
Al hacerlo al inicio, reducís la fatiga mental producto de tomar decisiones constantes y entrás en modo proactivo en lugar de reactivo.
Por ejemplo: “Hoy me enfoco en cerrar el informe X antes del mediodía” o “Hoy me comprometo a hacer dos pausas activas para despejar la mente.”
Rutinas para terminar la jornada
1) Al finalizar, dedicá unos minutos para reflexionar:
¿Qué logré hoy? ¿Qué aprendí? ¿Qué me llevo al día siguiente?
Podés hacerlo en una libreta o nota digital: anotá tres logros, un reto y una mejora para mañana. Este hábito ayuda a liberar la tensión acumulada y a cerrar el “modo trabajo”.
2) Definí un ritual que marque el fin de tu jornada.
Evitá que el trabajo se extienda indefinidamente.
Algunas opciones:



3) Liberá tensiones acumuladas.
Después de varias horas sentado, realiza entre 3 y 5 minutos de estiramientos de cuello y hombros. Repetí las respiraciones conscientes y, al exhalar, soltá lo que quede del día. Este simple ejercicio ayuda a que la mente no lleve ese “ruido” al ocio o al descanso.
En resumen, Implementar rutinas mentales al iniciar y al cerrar la jornada no implica horas de meditación ni grandes esfuerzos. Se trata de pequeños hábitos consistentes que brindan mayor control, enfoque y tranquilidad mental.
El cambio real no está en hacer mucho, sino en hacer algo, de manera regular.
Te invitamos a probar uno o dos de estos hábitos esta semana, observar cómo te sentís y adaptar lo que mejor funcione para vos.
Redacción: Geraldine Boyer
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